Blog de Héctor Zagal
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Privatizar las ganancias y socializar las pérdidas:
miércoles 7 de abril de 2010
Blogger: Héctor Zagal
Las granadas del narcotráfico, el caso Paulette y las vacaciones de semana santa difuminaron una importante noticia económica. Se está cocinando el rescate gubernamental de varias empresas privadas…
Lo reconozco de una vez; las finanzas me marean.
No obstante, de algo sí estoy seguro, la legitimidad las ganancias de un empresario se sustenta en que él arriesga su capital. Como quien dice, “el que quiere azul celeste, que le cueste”.
Sí yo pongo un puesto de quesadillas, las
utilidades son mías. Se trata de mi trabajo y de mi dinero. Si el negocio quiebra, se me amontonan en el comal las quesadillas de huitlacoche, porque la gente las quería de papa, seré yo quien asuma la pérdida. El gobierno no vendrá a salvar mi changarro.
Ahora resulta que el gobierno entrará al rescate de algunas instituciones financieras privadas. Desconozco los detalles del rescate, pero el hecho es que se les quiere apoyar. Por lo visto, a ciertas Sociedades Financieras de Objeto Limitado (Sofoles), y las Sociedades de Objeto Múltiple (Sofomes) las cuentas no les están saliendo.
Prestaron a unos clientes que no pagan. La cartera vencida ha puesto en aprietos a nuestros amigos financieros. ¡Rescate público de la iniciativa privada! Fue la historia del FOBAPROA y fue la historia de la crisis hipotecaria en Estados Unidos.
Algo está funcionando mal en la economía de mercado. Los economistas podrán revestir ecuaciones y nombres exóticos el asunto, pero en esencia este el problema es este: “libre mercado para los pobres, proteccionismo estatal para los más ricos”.
Me objetarán que comparar mi puesto de quesadilla con una institución financiera no procede. Si antojitos “La flor de Tepic” quiebra, la peor consecuencia social será para uno pocos vecinos, que habrán de contentarse con las flautas de barbacoa de la esquina. En cambio, si una institución financiera quiebra, el efecto dominó puede arrastrar al país. Lo concedo.
Pero, en tal caso, lo que se concluye es que las instituciones financieras son, por definición, un asunto de incumbencia social. ¿No? ¿O qué? ¿Sólo cuando les va mal son le incumben al gobierno? No se vale que las utilidades sean privadas y las pérdidas, públicas. Así de simple. Que no me vengan con cortinas de humo.








